6/9/13

Del misticismo, hasta los huevos.


O la maldición de Paulo Coelho también podría servir como título a este humilde, aunque extenso artículo. 

Numerología, bilocación, teleportación, levitación, precognición, chakras, kundalini, flores de Bach, santería, magia blanca, magia negra, energías telúricas (de estas la existencia sí está demostrada, pero no son muy buenas…) Vudú, ángeles y demonios, santos, espíritus, hados del destino, extraterrestres, astrología, teosofía, homeopatía, karma, wicca, profecías, diferentes métodos de adivinación tales como: el tarot, la quiromancia, malanomancia, runas, huesos o dados, pesomancia, iridiología, apantomancia, posos del té o café, oritomancia y un sinfín más, dioses exteriores o interiores, avatares, hadas, gnomos, duendes, súcubos, íncubos, animales totémicos, de poder o guías, auras, poltergeist, apariciones marianas, rituales, dimensiones; astrales, etéricas, celestiales, etc. Piroquinesis, psicosinesis, telepatía, crioquinesis, ideoplastia…. Como sólo una muestra.

De manifestarse todo esto como si fuera verdad (y los hay que creen en todo), en nuestro mundo real hay muchísima más “pesca” que en el planeta de fantasía de J. R. R. Tolkien, el cual por comparativa, se quedó bastante cortito el hombre.
Con lo que cuando un sujeto corriente va por la calle, sólo ve edificios, coches y gente, pero es porque su ojo no está entrenado,,, pero para una persona altamente espiritual entre tantísima fauna y acontecimientos esotéricos, el transitar por cualquier sitio le debe parecer un espectáculo multidimensional, un circo luminiscente diario.


La terrible pena, es que estos seres de luz, que ven lo que la mayoría no pueden, en sus fantásticas predicciones nunca acierten.
Como el anunciamiento proclamado hace unos poquitos años, de que se estaba acabando la transición hacia la era de Acuario, hallándonos en sus mismas puertas, o ya al inicio de su curso.
Abandonando Piscis, nos encontrábamos al comienzo de una dilatada época de mayor espiritualidad, hermanamiento universal y conocimiento.


Que bonito y que necesario, pero como que no.

Pues los astrólogos sin ponerse de acuerdo, algunos dicen que nos adentramos en la nueva era en el 2007, otros en el 2012 y algunos que en el 2658.
¿Y en que se basan los astrólogos?
En sus dibujitos y en los astros.
¿Cuáles otros estudian los astros, pero de manera seria, rigurosa y científica?
Los astrónomos.
¿Y estos que nos dicen?
Que para la supuesta fase de Acuario aún faltan más de 6 siglos.


Pero para la mayoría de astrólogos y muchos esotéricos, hace unos pocos de años que el nuevo período dio comienzo.

Y desde luego que el aumento espiritual se nota y el mundo está más estable, si no recordemos acontecimientos desde solamente el año 2010: La catástrofe de Haití, terremoto y tsunami en Japón, una de las mayores crisis de la historia a nivel mundial, la guerra de Siria, las revueltas de Egipto, conflictos en Baréin, Sudán, Libia, Congo, etc.
Se ve que vamos bien, con mayor pobreza y desigualdad, actos bélicos y catástrofes por doquier y regímenes ultraliberales cada vez más extremos que socaban a la clase baja, media y ya hasta a la alta.
Esto en el presente, que en el futuro quién sabe si se producirá una tercera guerra mundial y el inexorable fin del sistema o al menos, su irremediable transformación que no va a ser ni hermosa ni bella.


Sí que mola esta era de Acuario….

Tanto que ya se ha dejado de escuchar hablar de la misma, cuando hace nada y menos, las corrientes místicas ebullían con su promulgación y anunciamiento, sobre todo en el eco de las personas más indocumentadas que se tragan lo que les den y nunca recurren a la raíz o fuente seria de información, como en este caso recordemos sería la astronomía y no la charlatanería.


Lo que induce a citar Karl Marx, en su frase; “la religión es el opio del pueblo”, en el sentido que él le deba y no en el que se emplea, opinando que la religión o este tipo de creencias, sirven de consuelo y paliativo ante la dureza de la vida.
Mitigando el espíritu de lucha, nos sujetamos a una fantasía que promete un encanto mayor del que consigamos con reivindicaciones sociales. Unos submundos mágicos a los que evadirnos de la realidad y en su sentido más estricto, si la religión cristiana nos permite ir al cielo siendo mártires y sufridores, pasemos con la cabeza gacha y la espalda desnuda recibiendo latigazos, que al final del camino, en otro plano, nos espera la recompensa.

Y mientras que la multitud recurre a miles de ensueños para evadirse de lo que puede ser la áspera cotidianidad, el ilusionista James Randi lleva desde 1996 ofreciendo un premio de un millón de dólares a cualquiera que pudiera demostrar evidencia de cualquier poder o suceso paranormal, supernatural u oculto. Premio que hasta día de hoy, continúa desierto, por lo que James desde hace cinco años se dedica a desafiar a cualquier médium o parasicólogo mediático.


Pero si algo cala y se difunde con aceptación a velocidad pasmosa, son los razonamientos estilo a los que transmite el Coelho (aunque ni mucho menos le sean propios), quizá entre otras causas por el declive de la religión y la consecuente necesidad de algo invisible que nos apoye, nos proporcione un resorte ajeno que aliente o de fórmulas mágicas que nos ayuden a resolver los problemas de la vida.
Tales fundamentos se pueden concretar en cuatro frasesitas que no paran de recorrer internet: 


"La persona que llega es la persona correcta".
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".
"En cualquier momento que comience es el momento correcto
".
"Cuando algo termina, termina"


Vaya, sí que suena reconfortante, místico y reconstituyente, aunque a mi parecer, no pueda ser más horrible.

Quedémonos con la segunda línea que sirve como compendio, algo que nos dicta que todo está prestablecido de forma inamovible, sin que podamos escapar de ello, lo que nos resta total libertad al no poder elegir entre infinitas preferencias, pues sólo una es la obligada, la que ha de suceder, así que todo lo que hagamos o decidamos, ya se encuentra escrito y sólo podrá acontecer de una única manera, la que corresponda a los designios ya prestablecidos.
Por lo que tomar estas cuatro normas, como verdaderas, se puede adquirir el efecto rebote de disminuir bastante las ganas de luchar en la vida, por un consuelo/conformidad determinista.
Si te encuentras desempleado ¿Para qué buscar trabajo? Por más que te muevas no aparecerá ni antes ni después, sólo en el momento indicado. Así que no te empeñes ni te molestes mucho, quédate de juerga y ocioso, que sentado en tu casa, por algún azar del destino, el empleo vendrá a tu encuentro justo en el momento en el que pasaría si estuvieras desesperado buscándolo.


Pero ni siquiera en buscar o en esperar somos libres, pues eso supone una alternativa que es ajena a nuestra voluntad, teniendo que suceder todo siguiendo el más estricto de los guiones que a saber quién lo escribe.

Destino puro y duro para el cual, no somos más que títeres, manejándonos con total control para que nuestras decisiones, no puedan escaparse de las que debemos tomar a la fuerza, sin poder librarnos de lo que ya está prefijado.
Así que el que quiera prosperar, que no esfuerce en lo más mínimo (aunque paradójicamente no esté en su mano), ya que será la fuerza misteriosa de la ventura, quien se encargue de mostrar que sin sacrificio, estaba escrito que lo conseguiría o que no.
Pues para lo que suceda, no tendremos ninguna opción, aunque creamos que sea nuestra elección, nada más que era lo que se tenía que realizar sí o sí unilateralmente, así que a despreocuparse, que ya se desvelarán los resultados.

 
Lo que curiosamente no deja de estar en fortísima oposición al cristianismo. Pues si Dios nos otorgó libre albedrío, es una total contradicción a ser víctimas de nuestro destino.
Y Dios ontológicamente es la verdad, así que en él, resulta imposible la mentira. Encontrándose en tal caso el creyente en la tesitura de; o se cree en el Dios de la biblia o se cree en el determinismo.
O las sagradas escrituras son falsas y Dios nos mantiene esclavos del destino.


Aunque para muchos, valgan los contrasentidos de quienes dicen; el día de la muerte lo tenemos predestinado, ni un instante más y ni un instante menos, pero también afirman ser muy creyentes... K.O. Al libre albedrío.


Pese a lo ya comentado, este escrito no pretende poner en relieve las contradicciones en las creencias de cada uno, ni procura que se deje de tener fe en lo que se tenga, pues para eso harían falta cuestionamientos muchísimo más concienzudos y es más que posible, que en multitud de dogmas no se consiguiera. Ni siquiera voy a entrar a descalificar a Grandes Maestros como Osho, Sathya Sai Baba, Swami Satchidananda y una larguísima lista de nombres, que conforman un elenco de demostrados estafadores, pero cuyas enseñanzas, aún se reparten hoy en día. 
En parte semejantes al contemporáneo Coelho, responsable en cierta medida de que la amplia mayoría de personas que transitan por mi vida, participen de su mentalidad (más bien la de sus novelas) y desean implantar sus apostolados. El que desee admirar a estos tipos, que propugnan la búsqueda de la riqueza interior, el distanciamiento de lo superfluo, así como otras enseñanzas espirituales, mientras sus fortunas son multimillonarias, llegando a amasar 96 Rolls-Royce (por poner un ejemplo de un patrimonio), es libre de creer en ellos, como cada uno es libre de creer en lo que quiera.

La intención de este texto, poniendo levemente a la mística general en tela de juicio, es hacer comprender a los seguidores de estas corrientes, que sus convencimientos pueden ser perfectamente cuestionables por quienes no los compartan. Que esas creencias son verdades personales y particulares, no generales. Por tanto, lo tolerante es considerarlo materia individual y no certeza universal.

En casos extremos, aunque no infrecuentes, podemos encontrar a quienes una respuesta tipo a; _”Lo siento pero yo me mantengo escéptico respecto a eso”. Suscite contestaciones como; _”Es que no tienes la mente abierta” o _“Aún te quedan muchísimas vidas por vivir hasta que lo compartas”, con estos magníficos esotéricos altamente evolucionados, no hay mucho que hacer y no se les puede pedir tolerancia, más bien desacreditar tajantemente sus argumentos debido su falta de respeto.
Pero los alumn@s de Paulo Coelho (por denominarlos de alguna forma), son más inocentes en sus presunciones, sin embargo siguen siendo bastante intransigentes. 


_Eso que te ha ocurrido, no podría haber pasado de otra manera.
_Si ha aparecido en este momento, es la persona que te correspondía en esta época de la vida.
_Al desearlo con fuerza y fe sincera, entonces sucederá.
_Etc.


No le aplicaré opinión a lo juicioso que me parecen estas sentencias, pero destacaré que como casi todos, son los mismos que no atienden a los mormones en sus casas para que no les coman la oreja.
Aunque contrariamente establecen sus creencias con autenticidad absoluta, sin cuestionarse que el resto de personas puedan tener otra visión bastante diferente, siendo la suya la que proclaman a los siete vientos, sin asumir que sus creencias son particulares, verdades personales que por respeto y tolerancia no deberían intentar imponer, o a lo sumo, se comparten o se comentan, sin el imperativo de que al resto de personas les resulte la certeza correcta.


Es como si, por poner un ejemplo, la mayoría de personas fueran Testigos de Jehová. 

Y pregonaran; Eso que hizo quien conocemos, no fue por su mano, sino que Satán se le metió dentro / No son los hombres quienes provocan la guerra, es el demonio / Lucifer es el que nos gobierna, ya veremos a Dios en el cielo / etc.

Imaginándonos declaraciones así, terminaríamos manifestando a esas personas, compresión por no aplicar sus dogmas con vehemencia hacia quienes no las comparten, eso como poco, que no quedaría fuera de lugar un; “no me comáis la oreja”.

 
Que conste que este artículo no lo escribe un ateo o un nihilista, sino un agnóstico que se obliga a no dejar ninguna puerta cerrada, excepto las más ridículas, y que como antiguo buscador de la verdad, indagaba reiteradamente en lo oculto sin ningún éxito, salvo al final, la vivencia de dos experiencias que a día de hoy, sigo sin conocer que explicación científica podrían tener, de poseerla.

No obstante aún estando posicionado fuertemente como agnóstico, a medio camino entre todo y nada, la incesante acumulación de personas que están surgiendo en oleadas, en cierta medida con la intencionalidad de instaurar una realidad (que pudiere ser tan distorsionada como disparatada), hastían por saturación e intransigencia.

Así que no deslegitimizando ninguna fe, ni pretendiendo el amago, si que me gustaría adentrarme, para esta vez descalificar, a la comercial “literatura moderna”.
Coelho; buscad, buscad la espiritualidad,
que yo me haré una barbacoa en
mi yatecito de 5 millones de Euros

Aquí si que no tendré reparos en criticar la corrupción de la decadencia, la tomadura de pelo que “os hacen” con la degeneración de postulados muchas veces milenarios que os venden como innovadores, en forma de novelas, ensayos y diversa documentación fraudulenta.
Como uno de los máximos exponentes, el vomitivo y best-seller libro de; “el Secreto” que no es más que un burdo plagio de “La ciencia de hacerse rico” escrito en 1910, dónde a su vez, ambos libros no es que se basen sino que de nuevo descaradamente falsifican al Kybalión, sin brindarle ningún reconocimiento. Con su mayor fundamento “la ley de la atracción” que no es más que una de las 7 leyes hermenéuticas, específicamente “el principio de correspondencia” del Kybalión.
el Ratoncito Pérez,
los Reyes Magos,
el Secreto...
Curioso el fenómeno que se produjo, con la cantidad de libros que se vendieron, para algo que se presentaba como el secreto de unos pocos, siendo una información que siempre ha estado ahí.
Si acaso hay que concederle que aunque sea un plagio, es bastante más fidedigno en su extracto, que otras “literaturas” que desfiguran lo ya existente para mostrarlo como nuevo.


Fidedigno pero extradimensionado, llegando el caso real (y no miento) de comentarme un familiar; Voy a desear positivamente descubrir un aparcamiento y ya verás como en nada lo conseguimos.
Hay quienes sueñan con todo su corazón e incluso algunos de manera positiva, hasta el día de su muerte, el llevarse un mendrugo de pan duro a la boca, pero tú con los deseos y la misma mentalidad positiva, sí que vas a conseguir aparcamiento donde antes no lo había, apareciendo sin que lo veamos de forma divina, dos invisibles manos gigantescas, que separen un par de coches en el suficiente hueco como para que el tuyo quepa.

Suena a un ejemplo extremo, pero sirve como curiosidad para ver hasta dónde llega la gente. Encima de mi familia…


Pero no sólo “el secreto” y similares, se aprovechan de filosofías antiquísimas, abundando las orientales, también nos encontramos toneladas de libros de diversos géneros, sobre todo de autoayuda y de finanzas, transformando doctrinas en mensajes tan delirantes, que hasta algunos libros sobre amasar fortuna se apoderan de su némesis trastocándola, el desapego.



Si bien esta ingente cantidad de patrañas, recurren al “pensamiento positivo”, siendo tema recurrente en este tipo de manuales. 


Algo que sencillamente por sentido común, resulta beneficioso a pequeñas escalas, pues por simple motivación personal, es más favorable enfrentarse a los acontecimientos con actitud benigna, que con una adversa. Así como para el día a día vivir con una convicción positiva y no negativa.

Dando la acumulación de pensamientos negativos, el efecto de tristeza y apatía y el raudal de pensamientos positivos, provocando sensación de ilusión y alegría. 

Pero el peligro de estos escritorzuelos modernos y sus lectores crédulos consiste en sobredimensionar su virtud, convirtiendo un componente de la mentalidad en la panacea de la vida.

(_Por el mero hecho de tener un sueño, no se va a hacer realidad).

Llegando a leerse delirios como que se puede cambiar la existencia física, en su sentido exacto, a través del pensamiento positivo, o mejor citando a la crítica social Barbara Ehrenreich, en su sátira sobre el abandono de la racionalidad que fomentan estos libros; “Si tienes cáncer y no te curas es porque no tienes una actitud positiva; si te despiden de tu trabajo es por la misma razón; si eres pobre es tu culpa, porque odias la riqueza”. 
 
En tiempos remotos, los hombres aducían que cuando tronaba y hacía tormenta eléctrica, era porque el Dios de los Cielos estaba colérico.
Y cuando hacía lluvia buena para la cosecha, era porque el Dios de los cielos estaba contento con ellos.
Hoy día, para fenómenos causales y darle un tinte mágico-esperanzador a nuestras vidas, contamos con estos autores modernos.

 
Pero si hay algo que conjuga lo racional y lo místico, siendo la práctica que más transfigura nuestro cerebro y que está avalada por la ciencia más seria (neurología, neurobiología, la parte más rigurosa de la psicología, Psiconeuroinmunología, etc.) es la meditación.



Tan antigua, como ‘beneficiosa’, es el mejor ejercicio de auto-control mental y concentración que se conoce.
Un campo que da para tanto, que merecerá un artículo aparte donde exponer informes médicos contrastados, así como su efecto en nuestro cerebro y sus repercusiones favorables y otras más perjudiciales.
Aparcándolo en un futuro, lo que es al hilo de este tema, sería conveniente no únicamente señalar a tantos que ven en la meditación, una oportunidad de oro donde lucrarse, llamándose maestros, si no mostrar un planteamiento de cómo es posible que existan los iluminados, que haya tantos y que se formen de la noche a la mañana o alumnos divinizados por herencia de sus mentores.

Tomemos como punto de partida lo comentado anteriormente; no existe ejercicio más beneficioso y verificado para alterar nuestro funcionamiento cerebral.
Si algo pudiese dar capacidades extrasensoriales, sería la meditación. La puerta de las puertas.
Por lo que vayámonos a quienes la practican con mayor rigurosidad, los monjes de un monasterio como mejor ejemplo.

Con disciplina espartana, desde temprana edad son educados en el arte de la meditación, en un trabajo diario y constante. Aunque no sólo se dedican a este ejercicio, si no que también a sus mejores complementos. 

Trabajo manual, para practicar la meditación en vivo. El estar “aquí y ahora” en conexión con el mundo y su cuerpo, mientras realizan labores físicas, principalmente agrícolas. 
Más de una hora de debate al día, donde agudizar su inteligencia y poner a prueba su nivel de reflexión y rapidez mental. 
La elaboración de mándalas confeccionados con finísima arena o polvo de arroz o de otros materiales, que requieren suma precisión, atención y esmero, así como el estudio de textos filosóficos o sutras, oraciones, mantras, etc. Y por supuesto, mucha meditación.

En un ambiente espiritual, sin contaminación del exterior, estos monjes practican ejercicios espirituales desde su infancia hasta su vejez y todavía no se ha visto a un monje levitando, moviendo objetos con la mente, pasar a múltiples dimensiones o aptitudes similares.

Sin embargo, tenemos iluminados con el don del nirvana, hasta el punto de que con unos añitos de meditación en occidente, consiguen la máxima elevación.
Unos fuera de serie, que desde luego viven de su palabrería.




 .   .   .



Tras un escrito kilométrico bastante crítico, permítanme concluir con un mensaje algo demagogo;
Imaginemos o supongamos que nada de lo paranormal existe, si esto fuera así viviríamos en un mundo seco y totalmente gris, salvo por una fuente multicolor con una paleta de infinitas tonalidades.
Tal fuente sería el amor, la mayor y principal magia de este mundo.
Con esto, ¿Por qué no antes de pretender llegar a ser hechiceros, dioses o personas extrasensoriales, no aprendemos a ser seres humanos?








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